martes, 20 de mayo de 2014

La venganza de los zombis de la clase de anatomía

Cortados y amputados; cercenadas sus entrañas y profanadas sus vergüenzas; convertidos en frutas en formol; dejados en un sótano y allí olvidados; mancillada su memoria de cadáveres humanos; impedidos de reposo; privados de honores de difuntos; y por fin desbordada su infinita paciencia de deshechos de clase de anatomía, aquellos cadáveres olvidados en una catacumba, una noche de luna llena, cuando aún no era tiempo de graduaciones académicas, todos al unísono se levantaron de sus charcos de carroña formolada, y ya transmutados en zombis escaparon de sus abiertas tumbas. Fueron primero a por el catedrático de anatomía, y de él dieron buena cuenta; después se cenaron a cuatro profesores; y como aun les restaban ganas devoraron a siete alumnos, que eran a los que más ganas les tenían. Y ya llegando la hora del cierre, despacharon al decano, y tan rico les supo que hasta se chuparon los periostios de los huesos que cada cual tuvo más a mano. 

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