jueves, 15 de mayo de 2014

La fotografía

Hallé tu foto ¿olvidada? en un libro de poemas de Fernando Pessoa, dejada en una estantería de una biblioteca pública, sin duda para que yo la hallara. Quizás fuese un simple olvido, una foto de carnet para otro fin destinada, y que las odas marítimas de Álvaro de Campos en sus barcos fantasmas hasta mi llegaran. Decidí resolver esa duda e idee volver a  dejarla donde una vez la hallara. Busqué entre los versos, y justo quedó donde el  poeta decía:
Otra vez vuelvo a verte,
¡más ay, a mi no vuelvo a verme!
Se rompió el espejo mágico en que volvía a verme idéntico,
y en cada fragmento fatídico solo veo un pedazo de mí -un pedazo de ti y de mí...

Y esperé pacientemente. Tarde tras tarde decidí visitar aquella biblioteca y buscar con anhelo en el estante en el que se guardaba el libro de Fernando Pessoa titulado "Antología de Álvaro Campos", y durante muchos días desilusionado justo en su sitio lo hallaba, allí permanecía y aquella ilusión resultaba vana. Absurda quimera impropia de mí a la que sin demora tendría que poner fin antes de que se tornase en locura.
Me prometí no regresar más tras aquella última tarde, en la que el plazo se cumplía; pero ¡oh cruel destino! alli ya no se hallaba aquel libro maldito que turbaba mis noches y mis días, aquella imagen divina de erinia para mi mente enloquecida.
Transcurrió el plazo de préstamo y con puntualidad de plazo fatídico apareció de nuevo en su estantería, en la P de Pessoa, en el país de la poesía, en aquella catedral de las letras que muchos visitaban y hasta algunos osaban fingir que leían.
Con el pulso acelerado tomé aquel libro, y contra mi pecho lo acuné, justo el tiempo preciso para hacer acopio del valor que requería, para que un sueño muriese o que una ilusión permaneciera, justo en aquel lugar de mi mente que yo ya creía zona baldía.
Abrí, hojeé y hallé. Allí estaban las fotos, miré y leí, busqué y en mi mente recité lo que el poeta allí escribía:
Hay quien sin duda ama lo infinito,
hay sin duda quien desea lo imposible,
Hay sin duda quien no quiere nada
Con la emoción contenida volví la fotografía y hallé unas palabras escritas:
"Almas unidas en el desasosiego"
Y entonces supe que estaba atrapado por aquella fotografía.

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