Millones de sonrisas arrancadas a seres anónimos pobladores de una tierra de lágrimas, creador de pausas de emociones, de destellos de felices momentos, de emotivas secuencias de farsas cinceladas en rollos de celuloide y en discos de arcoiris de magia; de cine de sonrisas y lágrimas; años de pantomimas, de fingir felicidad impostada, de tragedia íntima, de desasosiego del alma; pero nadie lo supo, todos rieron, lloraron, y se conmovieron viéndote fingir en la pantalla; ninguno lo intuyó, tampoco le importó a nadie que detrás de las bambalinas solo te quedara la negrura del alma.
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