jueves, 21 de agosto de 2014

JAIME


A lomos de aquel caballo de chatarra, plástico y sangre, desbocado con los bríos de la inconsciencia de un ser indestructible, superviviente de una vida ordinaria, embriagado de proyectos de futuro, de ilusiones de papel y de esperanzas vanas, todas ellas destruidas en un instante, borradas del futuro, exterminadas de la faz de la Tierra; solo bastó un suspiro, y que aquella bestia sin voluntad ni consciencia, no reparara tu error; aquellas órdenes nefastas, que tornaron la carretera en abismo; a aquel corcel en emisario fúnebre; aquella piedra en martillo de muerte, y a esa hora aciaga bajo un manto de estrellas en los campos de La Mancha, en un tiempo de luto, negro como el humo de mil hogueras de penas de las gentes que quedaron huérfanas de tu presencia. En aquel campo baldío quedó el alma de una madre, de un padre, y de una mujer viuda por causa del monstruo que devora seres, ilusiones y esperanzas; allí quedaron también las vidas ya no compartidas de dos hijos sin padre;  toda la culpa fue de ese animal sin alma, que inconsciente un día tras otro,le lleva su tributo de muerte al dios Saturno de la carretera.

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