Nada hubiera podido aventurar que la vida pudiera tornarse tan difícil para los individuos de aquella especie. Durante más de un millón de años no les habían faltado territorios para colonizar en los cuales poder criar a sus progenies sin esfuerzo. Siempre habían tenido quienes trabajaran para ellos y les permitieran expandirse más y más; incluso solo unos años antes habían desarrollado nuevos ingenios que les permitieron medrar en la sociedad hasta convertirse en una seria amenaza para otros, y un orgullo para su estirpe; pero las nuevas armas que se habían ido desarrollando contra ellos amenazaban con su expansión, y era más que probable que si las cosas continuaban así pudiera ser que incluso acabasen con su propia existencia. Y no podían tomarlo en broma, pues la historia reciente había proporcionado notables ejemplos de familias enteras de otros seres próximos a ellos amenazados con la extinción o incluso completamente extinguidos. Y es que aquellos antivirales de tercera generación, junto con todas las medidas ya adoptadas para evitar su transmisión estaban poniendo a la familia de virus de la hepatitis C al borde de la extinción. Y eso sin duda era una excelente noticia para la especie humana, pero muy mala para la biodiversidad.
martes, 12 de agosto de 2014
Criaturas
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