Nadie
El viejo policía supo que aquel cadáver era el de un escritor cuando leyó la lista de la compra que halló en uno de los bolsillos del desdichado. El informe de la autopsia concluía que había muerto como consecuencia del argumento de su propia vida.
Al día siguiente un diario publicó una escueta reseña del suceso, y aquel editor que un día sopesó la idea de publicarle una obra, con la página en la que se escribió el obituario envolvió una botella.
Encontraron el apartamento del miserable autor atestado de manuscritos, y concluyeron que padecía síndrome de Diógenes; pero cuando veinte años más tarde se publicaron sus obras completas, todos en el mundo literario se jactaron de haber sido sus amigos.
Encontraron el apartamento del miserable autor atestado de manuscritos, y concluyeron que padecía síndrome de Diógenes; pero cuando veinte años más tarde se publicaron sus obras completas, todos en el mundo literario se jactaron de haber sido sus amigos.
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