miércoles, 25 de noviembre de 2015

La muerte de un poeta

Noche. Oscura luz de negra tiniebla.

Nada. Espacio infinito pleno de ausencia.

Muerte. Fuga. Pozo insondable de poesía etérea.

Eternidad. Noche. Nada. Muerte.

Esperanza vana.

Humanidad. Estrella nocturna. Vida fugaz. Vacío perpetuo.

Resurrección. Vida eterna. Infinita nada.

Solo nada.

Dedicado a Angel Crespo. Poeta manchego. Grande como la llanura de nuestra tierra.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

¿Cuál es el sabor de la muerte?

La muerte sabe a ausencia absoluta, su sabor, su olor y su color son los del agua, a nada...la muerte es agua...del agua venimos y a ella regresamos.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Ignorante

Ignorante existencia.

Ingenua felicidad de juventud.

Falsa seguridad de vida.

Ilusión…

Y mientras esto escribía, todo el techo de la habitación se le vino encima.

Afortunadamente una urgencia miccional le salvó la vida. Tras ello escribió:

¿Milagro? No, impostura de una vida regalada…,solo…apenas unos días.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Noche de difuntos

Noche de difuntos ¡Qué paradoja!

Noche y difunto ¿No son sino una misma cosa?

¿Acaso somos algo más que cadáveres sin conciencia de serlo?

¿Vidas prestadas por la negrura infinita y por la oscuridad eterna?

¿Entes engañados por la gran ilusión de la existencia?

Apenas estrellas fugaces, que pasamos raudos por la vida y, que tras esta efímera presencia, dormimos eternamente en la posada de la estrella.

martes, 20 de octubre de 2015

Simplemente un hijo de puta

SIMPLEMENTE UN HIJO DE PUTA (HP)

Ella dejó a su hijo en el cole

El hp abrió la puerta del coche

Se despidió con un beso y él se limpió la mejilla y guiñó un ojo

El hp contó los billetes y los restos de la droga del día

Ella le dijo adiós desde lejos a su hijo

El hp accionó la llave de arranque del coche

Ella entró en la panadería. Dos barras de pan, por favor

El hp esnifa una raya de coca

Ella ya va ufana con el pan hacia su casa

Otra rayita y el día empezará de perlas para el hp

Solo tiene que calentar la comida. Tiene tiempo de sobra

Ya siente aquel soplo de vida y hp ya está en estado de hijo de puta

El semáforo está en rojo y ella espera

Él hp acelera, acelera y acelera

Verde se torna el semáforo y ella con decisión cruza la calle

El hp atisba apenas una luz roja, pero no está para colores ahora y otra vez acelera

Solo un instante, ve un monstruo de fauces de plata, que ya hacia ella se abalanza

El hp ve irremediable el impacto. ¡Cosas de la carretera!

En todo su cuerpo el monstruo impacta

Dos volantazos da el hp, pero ya no nada evitan

Ella ya vuela y ,allá arriba solo una imagen ve, la de su hijo que aún continúa  limpiándose la mejilla y que un ojo le guiña

El hp no frena, sino que de nuevo acelera

En la calle reposa ya un cadáver, el de ella

En el colegio un niño juega y ,cuando recuerda el beso que le dio su madre, esboza una amplia sonrisa.

Dedicado a todos los hp que manejan un volante

lunes, 19 de octubre de 2015

El pueblo fantasma

Pueblo de un solo niño.

La escuela un ingenio cibernético apenas.

Una pared por compañera de juegos,

y su único amigo un perro.

Su padre, más que de él, de las  ovejas.

Su  madre, también la de todos los que allí aún respiran...

alcaldesa, maestra, tendera, y hasta sanadora de cuerpos.

Además de ellos, dos ancianos y un cementerio.

Tierras otrora de bravos campesinos.

De pastores, herreros, soldados y frailes.

Corazón de un país, cuna de una lengua universal y de un imperio.

Hoy cementerio  olvidado y casa de solo un niño.

Se acaba la vida en aquella tierra.

Ya se muere la otrora señorial villa...

El olvido se lleva hasta el recuerdo de los muertos.

Y nadie sabrá que un día allí alguien moró...

Gentes que nacieron, amaron, vivieron y  un día cualquiera allí murieron.

Solo es un mísero pueblo.

De una comarca olvidada.

De una tierra baldía.

Sin orgullo, sin bandera, sin nadie que ya por ella sienta pena.

Ya se murieron los viejos... se marchó la mujer...

...y con ella se llevó al niño.

Eso ocurrió en primavera, cuando un motor rugió tras el alba...

Y una vieja camioneta apareció por la vieja carretera...

... bajaron dos hombres...

...y subieron las ovejas

Tras ellas el único hombre del pueblo.

Ella lo vio marcharse, y cómo en la cuneta había dejado al perro.

Con el alma rota cogió  de la mano a su hijo...,

y atado de una cuerda: al perro.

...tomaron la carretera y desaparecieron en lontananza.

Allí quedaron los ancianos en su mísera casa...

...ya más que morada, era un adosado del cementerio...

Y no quedó nada, solo un pobre juglar que a  sus muertos les cantará una nana.

domingo, 18 de octubre de 2015

El anciano y su vieja casa

Solo una mísera escritura de propiedad

Es todo lo que le resta de una vida ya gastada

Incapaz de oír ni de hablar

Sus músculos agarrotados por la enfermedad  y el tiempo

El rictus pétreo de un rostro sin gesto

Todos esperan que estampe su huella

Es su casa la que está en almoneda

Son sus deudos quienes la venden

Seres ajenos se apropiarán del espíritu de  sus antepasados

Él  apenas ve, casi ni oye, ajeno a aquel zoco nada comprende

El notario llama a testigos

Darán fe de que allí todo es de ley

Que aquel anciano da su venia

Que sí,  que se desprende de su morada

Que unas pocas monedas valen una vida y, de sus ancestros, el alma

El notario le toma el dedo, y con saña en el tampón de tinta lo estampa

Ya solo resta un corto viaje

De la esponja al papel de gruesa trama

Aquel hombre comprende, lucha y se resiste

Pero ya ningún músculo, ni un solo dedo, le responde

Comprende que lo desahucian

Que le venden su casa

Que todos están de acuerdo

Ya abren las bolsas para guardar la plata

Solo resta que aquella huella deje su marca

Ahora lo comprende todo. ¡Aquellos miserables venden su casa!

Cuatro generaciones nacieron y murieron en esa morada

Estos la venden y otros la compran para derribarla

Y en esos escombros quedará toda su estirpe allí sepultada

Una fuerza sobrenatural le parte de sus entrañas

A través de sus venas se extiende y sus dedos agarrotados los transforma en garras

De un salto se incorpora

De un zarpazo al notario el corazón le arranca

Dos, tres, cuatro y cinco

Cinco cadáveres ya macabramente decoran aquella sobria estancia

El anciano ríe y con saña la escritura desgarra

Tras ello cae en la silla con peso de plomo

Y con una sonrisa despide a su alma