jueves, 31 de diciembre de 2015

Hay palabras que te abrazan el alma

Un deseo de felicidad no equivale a que alguien te la dé. Un deseo de fortuna no es lo mismo que alguien te entregue un tesoro. Un deseo de amor no equivale a que aquella persona a la que tu quisieras te ame. Un deseo de paz en el mundo no tiene el valor de un soldado en misión de paz, de un médico o un payaso sin fronteras. Una mentira que te haga feliz no vale lo que un lametón de un perro. Una luna llena no es tan hermosa como la mirada feliz de un niño al que les has regalado un globo de Bob Esponja de helio. Un “eso está hecho “ no equivale a “venga vamos a hacerlo”. Un “yo te he querido mucho” no es lo mismo que “un te quiero”. Un amigo dejado en la sombra del recuerdo no equivale a un compañero de paseo. Un brindis por tu felicidad no es equiparable a un sorbo de agua en el desierto. Una madre muerta a veces vale más que todos los habitantes de China. ¿Y una madre viva?  La Luna y las estrellas.
Un año que acaba. Solo es un segundo menos en la vida. La muerte, solo una noche sin estrellas. Doce campanadas, un año nuevo, vida, solo vida.

¡¡¡Feliz 2016!

Juan Castell

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