viernes, 11 de septiembre de 2015

Ya está bien

Y de pronto, sin previo aviso, de  repente, como si todo ser viviente hubiese desaparecido de aquella tierra maldita, se hizo un silencio de muerte, un vacío completo, como si Dios no hubiera aún creado el mundo.
Y, cuando los satélites americanos, los rusos y los chinos, mandaron imágenes a sus respectivos países, el mundo quedó atónito, al comprobar que una gran parte de la superficie terrestre había desaparecido, justo aquella en la que existía algún ser humano en pie de guerra.
Por fin, aquellos lejivecinos del planeta gemelo a la Tierra habían decidido actuar. Llevaban observando sin intervenir en nuestra vida desde hacía más de dos millones de años, desde que Luci corría por las praderas de África. Llegaron justo cuando su tecnología se lo permitió, gracias a que su planeta se enfrió y creó una atmósfera que hizo brotar la vida justo diez millones de años antes que la Tierra. Muy poco tiempo, pero suficiente para que descubrieran los arcanos de la física, para que pudieran viajar a la velocidad del instante, en suma para que su paciencia se agotase y tomaran las riendas de un planeta enfermo y de una especie fallida en una Tierra maravillosa. Y decidieron que vivirían aquí. Que a este planeta le cambiarían el nombre,  y que a sus habitantes les reprogramarían su código genético con la secuencia de una canción. Era de un tal John Lennon.

No hay comentarios:

Publicar un comentario