Título: Anónimo
El juglar fue arrojado a una sórdida y húmeda mazmorra de la fortaleza. Había ofendido al conde con sus chanzas y jerigonzas, cuando representó a un noble loco y viejo, que era maltratado por su oronda y poco agraciada hija. El señor murió y del bufón todos se olvidaron. Y cuatro siglos después, aún se representaban en Broadway, en Londres y en Madrid, aquellas tragedias que se hallaron escritas en los muros, entre las ruinas del Castillo del conde de Gloucester.
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